El fondo Adres puso en marcha plan para pagar deudas de gobiernos anteriores.

Presupuestos Máximos: Adres anunció una apropiación de $ 2,87 billones, la mayor parte de esos recursos van a pagar deudas de vigencias anteriores

El Gobierno ha recurrido históricamente a varias adiciones presupuestales durante el año para completar la financiación de los Presupuestos Máximos.

Los recursos disponibles para cubrir los Presupuestos Máximos (PM) en 2026 podrían agotarse en marzo, poniendo en riesgo la financiación de medicamentos y tecnologías en salud no incluidos en la Unidad de Pago por Capitación (UPC) y generando aún más incertidumbre en el sector sanitario que atraviesa una grave crisis financiera.

Eso muestran los datos de la desagregación presupuestal de la vigencia actual, a partir de la Resolución 185905 del 31 de diciembre de 2025, cuando se contrastan los datos con el reciente comunicado oficial de la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres).

En dicho comunicado, publicado el 23 de febrero, la Adres aseguró que para 2026 hay apropiados 2,87 billones de pesos para financiar los Presupuestos Máximos. La entidad, en dicho documento, precisó que una parte sustancial de esos recursos no corresponde a servicios de la vigencia actual, sino al pago de obligaciones acumuladas de años anteriores, y que durante el año se seguirán realizando más adiciones para solventar los gastos que se vayan generando este año.

¿Cuánta plata hay para Presupuestos Máximos a inicios de 2026?

La resolución presupuestal muestra que, de los 2,87 billones de pesos apropiados para Presupuestos Máximos en 2026, cerca de 1,85 billones están destinados a reconocer ajustes de vigencias anteriores, tanto del régimen contributivo como del subsidiado. En concreto, 1,15 billones de pesos corresponden a ajustes del régimen contributivo y 700.302 millones al régimen subsidiado.

Esto implica que sólo alrededor de 1,02 billones de pesos quedan disponibles para cubrir los servicios y tecnologías financiados con Presupuestos Máximos durante la vigencia 2026. Es decir, menos de la mitad del presupuesto aprobado inicialmente para este año se usará para cubrir gastos de 2026. Ese monto se distribuye en 707.960 millones de pesos para el régimen contributivo y 312.043 millones para el régimen subsidiado.

En la práctica, se trata de la bolsa real con la que el sistema debe cubrir, en 2026, los medicamentos, procedimientos y tecnologías que no están financiados con la UPC. El problema es que ese billón de pesos resulta insuficiente frente a las necesidades proyectadas.

De acuerdo con datos del propio Ministerio de Salud, el gasto anual promedio en Presupuestos Máximos ronda los 4 a 5 billones de pesos, lo que significa que los recursos disponibles alcanzarían para cubrir apenas dos meses y medio de servicios. En términos de calendario, esto ubica al sistema a solo un par de semanas de que se agote la disponibilidad presupuestal para pagar estos servicios durante el año.

¿Qué se paga con Presupuestos Máximos?

El impacto potencial no es menor. Bajo la figura de los Presupuestos Máximos, el Estado colombiano garantiza la financiación de aquellos servicios y tecnologías en salud que, por su alta complejidad o costo, no están cubiertos por el Plan de Beneficios en Salud. Administrados por la Adres y asignados mediante una metodología técnica del Ministerio de Salud, estos recursos actúan como un salvavidas financiero para costear medicamentos de última generación, tratamientos para enfermedades huérfanas y nutrición especializada.

En 2025, solo los diez medicamentos más prescritos por fuera de la UPC concentraron el 58% del total de medicamentos no UPC financiados con este mecanismo, según datos del Mipres del Ministerio de Salud.

La lista la encabezan la liraglutida y el orlistat, dos medicamentos asociados comúnmente con tratamientos para obesidad y control de peso, que en conjunto representaron cerca del 29% de los medicamentos no UPC prescritos el año pasado. La liraglutida, en su presentación de 6 mg/1 ml, fue prescrita a más de 65.000 personas y concentró el 16,9% del total de medicamentos, mientras que el orlistat, de 120 mg, alcanzó casi el 12%.

Dicho ‘top 10’ también evidencia una alta participación de biológicos y vacunas. Productos como la glucoproteína E del virus varicela-zóster, vacunas contra el virus del papiloma humano (VPH), neumococo y meningococo figuran entre los más financiados por Presupuestos Máximos, lo que muestra que este rubro no solo cubre medicamentos para enfermedades crónicas, sino también componentes clave de la estrategia de vacunación. A esto se suman tratamientos para el manejo del dolor crónico, como el ketoprofeno y el metilo salicilato, que también aparecen dentro de los diez primeros lugares.

La planeación financiera, el gran problema

Desde el punto de vista de la planeación financiera, la situación vuelve a poner sobre la mesa un problema recurrente. En promedio, durante este gobierno se han realizado alrededor de cinco adiciones presupuestales cada año para completar la financiación total de los Presupuestos Máximos. Es decir, el Gobierno inicia con un presupuesto, y a medida que va pasando el año va agregando más recursos.

Aunque este mecanismo ha permitido cerrar las vigencias sin limitaciones formales de ejecución, también ha generado incertidumbre entre los actores del sistema, dificultades de planeación financiera para EPS, prestadores y proveedores, y un deterioro de la confianza en la sostenibilidad del esquema.

En su comunicado, la Adres sostuvo que los Presupuestos Máximos “siempre se asignan en enero con una partida inicial” y que, a partir del segundo mes, se realizan adiciones presupuestales progresivas hasta cubrir la necesidad anual, un procedimiento que —según la entidad— es conocido por los actores del sistema. También aseguró que en los últimos tres años no ha habido limitación presupuestal para la ejecución de estos recursos y que los giros se han hecho de manera oportuna.

No obstante, el detalle de la apropiación para 2026 muestra que la mayor parte de los recursos anunciados como disponibles corresponden en realidad a deudas del pasado. Así, mientras se espera que a lo largo del año se realicen nuevas adiciones para cubrir la totalidad de los Presupuestos Máximos, el sistema enfrenta el riesgo inmediato de quedarse sin recursos para pagar, en cuestión de semanas, medicamentos y servicios esenciales que no están cubiertos por la UPC.