Pese a millonaria inversión no hay solución para prevenir inundaciones en Cara de Gato en la mojana sucreña

Diga lo que diga, a Carlos Carrillo le quedó grande cerrar Cara de Gato

A Carlos Carrillo le quedó grande cerrar Cara de Gato

El director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Carlos Carrillo, aseguró que el debate sobre el cierre de Cara de Gato se ha politizado y aclaró que la verdadera solución a las inundaciones no pasa por cerrar un solo punto, sino por una intervención integral en toda la margen izquierda del río Cauca y la región de la Mojana.

Definitivamente al gobierno del «cambio», en manos del presidente Gustavo Petro, y a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo y Desastre (UNGRD), con su director, Carlos Carrillo, les quedó grande cerrar el boquete que se le abrió al río Cauca, por el sector de Cara de Gato, hace más de cuatro años.

Así lo aceptó Carrillo en entrevista con El Meridiano, al tiempo que indicó que «no solo a este gobierno le quedó grande cerrar Cara de Gato, pues a todos y al que viene seguro que también, porque el problema es estructural».

Recordemos que cuando el río rompió por ese sector (27 de agosto 2021), fue en el gobierno de Iván Duque, quien ordenó en ese entonces a la UNGRD, bajo la dirección de Eduardo José González, atender la emergencia y prometió el cierre del boquete, que cuando eso eran 500 metros de boca. El Gobierno gestionó los recursos y logró cerrar practicamente todo con geobolsas el paso del agua hacia a la Mojana. Esa obra se empezó a ejecutar entre los dos últimos meses de 2021 y comienzos de enero de 2022, porque hubo unos días paralizados, y por una protesta de los mojaneros, continuaron los trabajos y culminaron a mediados de febrero.

Pero una semana después de haber culminado los trabajos, se presentó una corriente súbita río arriba y acabó con esa obra, las geolbolsas quedaron sepultadas bajo el agua. Esto porque solo alcanzaron a colocarle una sola hilera de geobolsas y la idea era alzarlas el dique hasta alcanzar cinco metros. Desde ese entonces el Gobierno nacional intentó de nuevo cerrar la boca, que ya no era de 500 metros, sino de mil metros, pero todo quedó quieto porque ya venía el cambio de gobierno.

Carlos Carrillo dijo que no cerraría Cara de Gato, pero si logró, él, como director de la Unidad, hacer su propio contrato de ampliación del canal de La Esperanza, obra de $17 mil millones que no sirvió de nada, según los mojaneros.

Lo cierto es que, según los mojaneros, el gobierno de ese entonces hizo el intento de cerrar, pero este (Petro), ni lo uno ni lo otro, y al contrario desde el comienzo su postura era que no, porque el río debía recuperar lo que los «humanos le habían quitado», en palabras del presidente Petro, quien también catalogó a los mojaneros como anfibios y que debían seguir viviendo, así como anfibios. Esto se los dijo la única vez que llegó a la Mojana a atender la emergencia en el corregimiento El Cauchal.

En fin, el Gobierno nacional ha victimizado con eso a los mojaneros, y ahora más, porque la excusa para no cerrar el boquete, según Carrillo, es que el problema es estructural y que en la Mojana confluyen todos los problemas del país. «La violencia, la miseria, la contaminación, paramilitares, guerrilla, políticos corruptos, la naturaleza, la desinformación», dijo.

Con esta estigmatización a los mojaneros, Carrillo se excusa de que el Gobierno no cerró Cara de Gato por los múltiples problemas que presenta la región, además, de que para ejecutar una obra en ese punto se debe «pedir permiso a esos señores de allá», dijo.