
Tasas de interés: el reto que enfrentan los comercios ante la próxima decisión del Banco de la República
El comercio minorista mantiene un fuerte crecimiento, pero las empresas analizan estrategias para enfrentar cambios
La decisión que tomará el Banco de la República el próximo 30 de septiembre sobre la tasa de interés llega en un momento de fuerte crecimiento del comercio minorista, pero también de incertidumbre para empresas y consumidores frente al costo del crédito.
Con la tasa de política monetaria ubicada actualmente en 12%, los comercios analizan estrategias para sostener la demanda tanto si el Banco de la República mantiene las condiciones actuales como si inicia un ciclo de reducción de tasas.
El escenario parte de un comportamiento positivo del consumo. Según cifras del Dane, las ventas reales del comercio minorista aumentaron 14,7% en junio de 2026 frente al mismo mes del año anterior. Al excluir combustibles, el crecimiento fue de 17,4%.
Esto significa que el comercio enfrenta los próximos meses desde una posición de crecimiento, pero con el reto de mantener el dinamismo en un entorno en el que el costo de financiación todavía puede afectar las decisiones de compra de los hogares.
Para los establecimientos comerciales, una eventual permanencia de las tasas en niveles elevados podría mantener las restricciones sobre el crédito de algunos consumidores. Por el contrario, una reducción de las tasas podría favorecer la liquidez y estimular el consumo, aunque también podría intensificar la competencia entre empresas por captar a los compradores.
En ambos escenarios, la financiación aparece como una herramienta para impulsar las ventas sin depender exclusivamente de los descuentos.
“Los comercios no pueden esperar hasta conocer la decisión del Banco de la República para definir cómo van a enfrentar los próximos meses. Hoy necesitan prepararse para diferentes escenarios”, explicó Daniel Garzón, CEO de Creditop.
El ejecutivo señaló que la financiación puede convertirse en una herramienta comercial para acompañar la decisión de compra sin que los establecimientos tengan que reducir necesariamente el precio de los productos o asumir directamente el costo del crédito.
La estrategia cobra especial relevancia en segmentos de bienes durables, donde el valor de las compras hace que las condiciones de financiación tengan un peso importante en la decisión del consumidor.
Entre enero y marzo de 2026, las ventas de vehículos y motocicletas crecieron 31,4%, mientras que las de equipos de informática y telecomunicaciones aumentaron 34,4 %. En el mismo periodo, las ventas de televisores y equipos de sonido crecieron 39,4%, y las de electrodomésticos y muebles para el hogar avanzaron 19%, de acuerdo con cifras del Dane.
Para estos sectores, mantener el crecimiento implica encontrar alternativas distintas a reducir precios. Los descuentos tienen un impacto directo sobre los márgenes, mientras que financiar las compras con recursos propios puede presionar el capital de trabajo de las compañías.
En ese contexto, las plataformas de financiación de terceros están ganando espacio dentro de las estrategias comerciales. Creditop, por ejemplo, conecta a consumidores con entidades financieras y permite incorporar alternativas de financiación en establecimientos físicos y canales digitales.
La compañía asegura haber procesado más de 500.000 transacciones y movilizado US$77 millones en desembolsos, mediante una red de más de 164 comercios y más de 20 entidades financieras. Según datos de Creditop, los comercios aliados pueden aumentar hasta 28 % sus ventas y cerca de 19 % el valor promedio de las compras al incorporar financiación inmediata.
“Lo que estamos viendo es que la financiación está dejando de ser un servicio adicional para convertirse en una variable de la estrategia comercial”, agregó Garzón.
Así, mientras el mercado espera la decisión del Banco de la República del 30 de septiembre, los comercios buscan reducir su dependencia de una sola herramienta para estimular el consumo. La prioridad será contar con alternativas que permitan responder tanto a un escenario de tasas altas como a una eventual reducción del costo del dinero, preservando al mismo tiempo los márgenes y el capital de trabajo.