
Magia negra y red de informantes: las pistas sobre cómo ‘Antonio Medina’, del grupo de ‘Iván Mordisco’, ha escapado de las operaciones militares
Las Fuerzas Militares ejecutaron el fin de semana un bombardeo, el número 17 del gobierno del presidente Gustavo Petro, contra una zona donde, según inteligencia militar, se movía Ómar Pardo Galeano, alias Antonio Medina, uno de los jefes de las disidencias vinculadas a la estructura de ‘Iván Mordisco’. La operación comenzó la noche del viernes y se extendió durante varias horas. Los reportes preliminares indican que al menos seis áreas utilizadas como campamentos fueron impactadas. Aun así, los organismos de seguridad presumen que el jefe insurgente logró salir del lugar antes del ataque.
No es la primera vez que ocurre. En distintas operaciones adelantadas en los últimos meses, las tropas han llegado a zonas donde se reportaba su presencia, pero el cabecilla ya no estaba. Los informes de inteligencia señalan que suele desplazarse poco antes de los operativos, lo que ha alimentado la hipótesis de que recibe advertencias anticipadas sobre los movimientos militares.
Entre las versiones que circulan en el terreno aparece una explicación que, aunque no forma parte de los informes oficiales, se repite entre combatientes y pobladores de la región. Algunas fuentes consultadas por autoridades hablan de la supuesta intervención de una mujer dedicada a prácticas esotéricas que, según esos relatos, alertaría al cabecilla cuando percibe un riesgo cercano.
En esas historias se menciona que la mujer le advertiría cuando “aparece la carta de la muerte”, una señal que, de acuerdo con quienes conocen el relato, serviría para que el jefe armado cambie de ubicación.
La historia ha llegado incluso a oídos de otros grupos armados que operan en la zona. De acuerdo con versiones recogidas por mandos en terreno, integrantes del Eln habrían escuchado sobre la existencia de esa mujer y, según esos mismos relatos, habrían buscado a otra persona dedicada a prácticas similares con el propósito de contrarrestar lo que consideran una protección espiritual del cabecilla disidente.
Las versiones también sitúan a esa mujer en el departamento de Casanare. Según quienes mencionan el tema dentro de conversaciones internas de seguridad, habría sido contactada en varias ocasiones por emisarios del grupo armado. En esos encuentros, aseguran, realizaría rezos o rituales que el cabecilla considera una forma de protección frente a ataques o persecuciones.
Más allá de esas historias, los organismos de inteligencia manejan otras explicaciones sobre la capacidad de escape del jefe disidente. Entre ellas aparece la posibilidad de que cuente con redes de informantes en zonas rurales que le avisan cuando detectan movimientos de tropas o sobrevuelos militares. También se analizan filtraciones de información o fallas en la seguridad de algunas operaciones.
Los reportes recientes sobre el estado físico del cabecilla también han llamado la atención dentro de los organismos de seguridad. En los últimos videos que han circulado en redes vinculadas a las disidencias, se le observa con cambios notorios en su apariencia. Esos registros han sido revisados por analistas de inteligencia mientras continúan las operaciones para ubicar su paradero.