Por primera vez en la historia el banano colombiano de exportación registra el nivel mas alto de productividad en el mercado.

El banano colombiano de exportación alcanzó en 2025 su mayor nivel de productividad desde que existen registros comparables, un desempeño que permitió sostener el crecimiento del sector pese al aumento de costos y la apreciación del peso. 

Sin embargo, un análisis de la Dirección de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de Bancolombia advierte que la alta probabilidad de un fenómeno de El Niño fuerte durante el segundo semestre de 2026 podría convertirse en el principal riesgo para mantener esa dinámica.

El informe señala que el año pasado marcó un hito para la actividad bananera. La productividad, medida en cajas producidas por hectárea, alcanzó el nivel más alto del período para el que existe información, correspondiente a la serie disponible desde 2007. Como la superficie cultivada permaneció prácticamente estable, este indicador se convirtió en el principal motor del crecimiento del sector durante el año.

Los resultados reflejan un avance tanto en la región Caribe como en Urabá. En el primer caso, la productividad llegó a 2.524 cajas por hectárea, mientras que en Urabá alcanzó 2.504 cajas por hectárea, cifras que consolidaron el mejor desempeño registrado para ambas zonas en los últimos años y respaldaron el crecimiento de la producción destinada a los mercados internacionales.

El documento destaca que este comportamiento permitió compensar varios factores que continuaron presionando la rentabilidad de los productores. Entre ellos menciona la apreciación del peso colombiano, el incremento en los costos de la mano de obra, el aumento de los costos de los servicios y unas tasas de interés que permanecieron elevadas durante buena parte del período.

Según el análisis, el desempeño también respondió a condiciones favorables para la producción. «Un comportamiento climático favorable, junto con un control exitoso de enfermedades, contribuyó a este resultado», señala el documento al explicar las razones que permitieron alcanzar el récord histórico de productividad registrado durante el año pasado.

El impulso obtenido en 2025, además, se ha mantenido durante los primeros meses de este año. Bancolombia indica que, luego de crecer cerca de 20% en toneladas exportadas durante el año pasado, el sector registra un incremento de 61% en el volumen exportado con corte a abril de 2026, lo que confirma la continuidad del ciclo de expansión.

El comportamiento de los precios también muestra señales favorables para la actividad exportadora. El informe evidencia que el precio implícito FOB mantiene una variación positiva de 3,6% anual a abril de 2026, aunque el mayor dinamismo continúa explicado por el incremento en los volúmenes comercializados hacia los mercados internacionales durante el comienzo del presente año.

El clima vuelve al centro de las preocupaciones

Parte de ese crecimiento también estuvo asociado a factores externos que modificaron el comportamiento del mercado internacional. El documento explica que las dificultades climáticas registradas por algunos competidores de Centroamérica favorecieron el desempeño colombiano al abrir oportunidades adicionales para la comercialización de fruta en el mercado spot.

En ese contexto, el informe señala que las afectaciones sufridas por otros países productores permitieron colocar excedentes de producción adicionales a los volúmenes comprometidos mediante contratos, una situación que contribuyó a fortalecer el desempeño exportador observado durante los primeros meses de 2026.

Otro de los factores que generaba preocupación para el sector estaba relacionado con el conflicto en Medio Oriente y sus posibles efectos sobre los costos de producción y los mercados de destino. No obstante, el análisis concluye que el impacto terminó siendo menor frente a las expectativas iniciales.

Por un lado, se presentó un incremento en los precios internacionales de la urea, uno de los principales insumos para la producción agrícola. Sin embargo, el informe indica que, tras un período de mayores costos, las cotizaciones en la Bolsa de Chicago volvieron a ubicarse incluso por debajo de los niveles observados cuando comenzó el conflicto.

El documento también evaluó la posibilidad de que Ecuador redireccionara sus exportaciones de banano hacia mercados donde compite directamente con Colombia. Sin embargo, las cifras disponibles hasta marzo muestran que la recomposición comercial ocurrió principalmente dentro de la misma región de Medio Oriente.

De acuerdo con el análisis, las menores ventas hacia Irak y Emiratos Árabes Unidos fueron compensadas con mayores exportaciones hacia Turquía y Arabia Saudita, por lo que no se evidenció un desplazamiento significativo de la oferta ecuatoriana hacia otros mercados donde participa el banano colombiano.

Aunque el entorno comercial mantiene señales positivas, el informe identifica un factor que podría modificar el panorama durante la segunda mitad del año. La principal amenaza para el sector proviene de la evolución esperada del fenómeno de El Niño y de sus efectos sobre las condiciones climáticas del país.

El reporte de junio de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), citado por Bancolombia, indica una probabilidad prácticamente del 100% de presencia de El Niño durante el segundo semestre de 2026. Además, existe una probabilidad superior al 60% de que el fenómeno alcance una intensidad fuerte hacia finales del año.

Para Colombia, el fenómeno suele traducirse en una reducción de las lluvias y mayores condiciones de estrés hídrico, situación que afecta el desarrollo de los racimos de banano y puede reducir el rendimiento de los cultivos, especialmente en las zonas que no cuentan con sistemas de riego.

Las proyecciones elaboradas con base en los pronósticos del Ideam muestran que todas las regiones naturales del país registrarían una disminución de las precipitaciones durante el segundo semestre frente a sus promedios históricos, con reducciones particularmente relevantes en diferentes meses para el Caribe y la región Andina.

El documento advierte que el Caribe enfrenta un desafío adicional porque su temporada seca normalmente comienza en diciembre y se extiende durante el primer trimestre del año siguiente. Precisamente ese mes coincide con la mayor probabilidad de que El Niño alcance una categoría muy fuerte.

Además, las proyecciones de la NOAA mantienen una alta probabilidad de persistencia del fenómeno durante los trimestres móviles que incluyen enero y febrero de 2027, lo que prolongaría el riesgo para la actividad bananera en una de las principales regiones exportadoras del país.

En ese contexto, Bancolombia concluye que, tras un año récord en productividad y un inicio de 2026 marcado por el crecimiento de las exportaciones, el comportamiento climático será el principal determinante para que el sector conserve la senda de expansión observada durante los últimos meses.