
PorkAméricas 2026 reunirá en Colombia a cerca de 3.000 asistentes, entre productores, empresarios y expertos, en un encuentro que busca posicionar al país como referente de la porcicultura y discutir los retos que enfrenta la industria.
De acuerdo con Jeffrey Fajardo, presidente ejecutivo de PorkColombia, el evento coincide con un momento de expansión del sector, que hoy ocupa el tercer lugar del agro colombiano por aporte al PIB subsectorial, mientras aumenta la producción, el consumo interno y la participación de la carne nacional en el mercado.
Se viene PorkAméricas 2026, ¿qué expectativas hay?
PorkAméricas es la ventana de la porcicultura colombiana al mundo. Este es un evento que se ha convertido en el más importante del sector a nivel global. No hay nada que se parezca a PorkAméricas, incluso superamos el despliegue que se da en el World Pork Expo, que se hace en Estados Unidos. Nosotros tenemos un nivel de asistencia mayor. Estamos esperando cerca de 600 visitantes extranjeros y más de 2.400 porcicultores.
¿Cuál es el balance del sector?
La porcicultura está dando mucho de qué hablar, porque ha venido viviendo una transformación muy profunda en los últimos años. Durante el 2025 superamos a la industria láctea en el PIB subsectorial. En el 2024 superamos a la ganadería bovina en ese mismo indicador y, eso implica, que el sector porcícola hoy en día es el tercer rubro más importante del agro colombiano. Solamente nos supera la industria cafetera y la de carne de pollo.
Aunque si el desarrollo de la industria porcícola continúa de manera marcada, como se ha dado en los últimos años, perfectamente podríamos representar en la década de 2030 al sector más importante del agro.
¿Cómo está la producción?
La producción en el 2025 cerró en cerca de 7 millones de cabezas, es decir unas 700.000 toneladas producidas. Esto implicó un crecimiento ordenado que venía generando unos números muy importantes para la porcicultura. Sin embargo, a la vez se estaban generando unos niveles de rentabilidad suficientes para que el sector se hiciera atractivo para la entrada de capitales de corto plazo.
Eso ha conducido a un deterioro importante en los precios pagados al productor, lo que implica que los desafíos de productividad se hicieron cada vez más evidentes. Por otra parte, los fenómenos de informalidad están haciendo mella en el mercado porcícola.
¿Qué ocurre en ese frente?
Estamos seguros de que, en la porcicultura, desafortunadamente, han ingresado actores ilegales que llevan animales a sacrificio de traspatio, o incluso a ollas de sacrificio evidentes para todas las autoridades. Poco o nada se hizo en estos años para detener esos fenómenos de ilegalidad e informalidad.
Parte de lo que ha significado el desarrollo y la evolución del sector este año, implicó es ese fortalecimiento de las actividades ilegales que están compitiendo contra empresas bien formadas: medianas, grandes, pequeñas y de todos los tamaños, pero, dedicadas a un comercio legal y al beneficio de los animales en condiciones óptimas en términos de bienestar animal.
En materia de consumo, ¿qué tendencias están viendo?
La carne de cerdo se ha venido consumiendo cada vez más, por lo que hay una evolución en el consumo per cápita. Estamos a un par de años o incluso al cierre de este 2026, de superar el consumo por persona de carne de res. Eso nos dejaría como la segunda proteína animal más importante, después del pollo.
Todo responde a un trabajo muy importante por parte de todos los porcicultores y de la Asociación. Este esquema de la estrategia de mercadeo ha sido muy exitosa en los últimos 20 años. Esto nos llevó a empezar en 2010 con un consumo per cápita inferior a los 4 kilos al año y cerrando, seguramente este 2026, estará por encima de los 17 kilos per cápita al año.
¿Les ha afectado la volatilidad del dólar?
Lo que ha pasado en relación con el tipo de cambio, es que la revaluación del peso frente al dólar hubiera implicado que las importaciones crecieran de manera significativa, porque las compras externas serían más baratas. Pero no sucedió eso. Lo que ha ocurrido en el primer semestre del año es que las importaciones son un 26% menores que en el mismo periodo de 2025.
¿Por qué se dio esa dinámica?
Por una parte, el incremento de los precios internacionales de la carne de cerdo, que se ha derivado de la presencia de enfermedades en la industria avícola de los Estados Unidos, resultó en un incremento en los precios del cerdo a nivel doméstico en ese país y por ende marcando un valor internacional al alza.
Pero también hay una combinación con los precios de carne de cerdo colombiana a la baja, que ha hecho que muchos de los porcicultores aprovecharán la estrategia de sustitución de importaciones que hemos liderado desde PorkColombia.
Gracias a eso estamos cerrando el primer semestre con la disminución del 26% de las importaciones y con una ampliación de la participación de la producción doméstica en el mercado total que el año pasado fue: 80% producción nacional y 20% carnes importadas. Hoy ya vamos en 83% de carne colombiana y el 17% es importada.
¿Cómo se lograron esos resultados?
Todo ha estado acompañado con una estrategia cada vez más clara al consumidor, de la diferencia que hay entre consumir carne fresca colombiana a carne importada, que tiene condiciones de almacenamiento de 8 a 12 meses y que en el momento en el que esa carne se descongela pierde las propiedades.
¿Qué estrategias llevan a cabo para enfrentarse a El Niño?
Lo que se ve a nivel mundial en relación con este fenómeno de El Niño es que afortunadamente la producción, en términos de hectáreas en Estados Unidos, tanto para maíz como para soya, se prevé que va a tener la abundancia suficiente. Esto para la producción de alimento balanceado para los animales: cerdos y aves.
Por el momento, las expectativas son normales en términos de abastecimiento. Quizás hay más dificultades en términos logísticos para la importación de algunos insumos que vienen de otros países y que tienen que atravesar por el estrecho de Ormuz.
En eso sí hemos visto algunos incrementos en la importación, por ejemplo, de ureas o de aminoácidos, pero en la parte primaria de maíz y soya no tenemos expectativas de que eso vaya a impactar profundamente al mercado y por ende a la producción pecuaria en Colombia.
¿Y en la parte local?
Afortunadamente la producción se hace en condiciones de clima controlado, con un uso muy eficiente de los recursos hídricos. La porcicultura es, sin duda, el sector más 360 en términos de responsabilidad ambiental que existe en Colombia.
Por ello, no nos afecta directamente el fenómeno de El Niño como a las producciones que se hacen al aire libre, que por supuesto se van a ver afectadas.
¿A futuro cómo ve la porcicultura en Colombia?
La porcicultura va ser el sector más importante del agro colombiano en la década del 2030. Probablemente estaremos compitiendo permanentemente con la industria cafetera y con la industria del pollo.
Ellos no van a parar su competitividad, pero nosotros vamos a hacer lo propio para seguir creciendo de manera estructurada, ordenada y en unas condiciones tales que las empresas porcícolas serias que hacen las cosas bien prevalezcan en el tiempo, independientemente de su tamaño.
La porcicultura tiene esa característica y es que tiene actores de todos los tamaños, pero todos están enfocados a mejorar sus parámetros de eficiencia productiva, hacer las cosas bien, de manera que veo un futuro muy promisorio para la industria.