
Ecuador baja arancel a productos colombianos: pasa del 100% al 75% en plena crisis.
El Gobierno de la República de Ecuador, bajo la administración del presidente Daniel Noboa Azin, emitió este 4 de mayo de 2026 un comunicado oficial anunciando la reducción de la denominada «tasa de seguridad» aplicada a las importaciones provenientes de Colombia, pasando del 100 % al 75 %.
La medida, que tiene vigencia inmediata, se presenta como un paso para «avanzar hacia mecanismos de cooperación bilateral en materia de seguridad» y buscar el fortalecimiento del desarrollo en la zona fronteriza entre ambas naciones.
Esta rectificación arancelaria ocurre apenas tres días después de que entrara en vigor el gravamen máximo del 100 %, el cual había sido formalizado por el Servicio Nacional de Aduana de Ecuador (Senae) mediante una resolución emitida el pasado 9 de abril. Según los registros oficiales, este conflicto comercial ha escalado de manera sostenida desde el inicio del año, cuando se impuso inicialmente una tasa del 30 % bajo el argumento de que Colombia no implementaba acciones suficientes contra el narcotráfico y la minería ilegal.
«Hoy conversé telefónicamente con el presidente Daniel Noboa de la República del Ecuador. Le expresé mi compromiso de cooperar en la recuperación de la seguridad a ambos lados de la frontera, en caso de ser elegida presidente de Colombia. El presidente Noboa tomó la decisión de bajar los aranceles de 100% a 75% como muestra de su buena voluntad para trabajar con el próximo gobierno», aseguró la candidata.
Cronología de una escalada arancelaria
La disputa entre Quito y Bogotá ha pasado por diversas etapas de endurecimiento. Tras la implementación del 30 % en enero y febrero, el Gobierno ecuatoriano elevó la cifra al 50 % y, finalmente, al 100 % el 1 de mayo. El presidente Noboa justificó estas acciones señalando una «falta de implementación de medidas concretas» por parte del Gobierno colombiano para asegurar la frontera común.
Durante el periodo en que la tasa se mantuvo en el 100 %, las únicas mercancías colombianas que gozaron de excepción fueron los productos petroleros, de generación energética y afines. El impacto de esta política fue calificado por el Gobierno de Colombia como un «incumplimiento flagrante» del Programa de Liberación del Acuerdo de Cartagena y de los principios de la Comunidad Andina.
Respuesta de Colombia y medidas recíprocas
Ante las decisiones de Ecuador, el gobierno del presidente Gustavo Petro adoptó medidas de presión económica. Entre las acciones más destacadas se encuentran la suspensión de la interconexión eléctrica y el cierre de los pasos fronterizos terrestres para el ingreso de productos clave del agro ecuatoriano, específicamente el arroz y el banano.
Asimismo, el Ministerio de Comercio de Colombia había preparado un proyecto de decreto para elevar sus propios aranceles hasta un 75 % en respuesta a la política ecuatoriana. El objetivo de esta medida era «contrarrestar distorsiones» en el comercio bilateral y «proteger la producción nacional» ante lo que consideraban condiciones de competencia inviables. Proyecciones técnicas advertían que, de mantenerse el conflicto, las exportaciones colombianas hacia Ecuador podrían caer un 79 %, lo que representaría una pérdida cercana a los 1.452 millones de dólares.
Impacto social y económico en la frontera
La situación ha generado una alarma profunda en las poblaciones de Tulcán e Ipiales, donde la economía depende estrechamente del flujo binacional. Transportistas de la zona reportaron un movimiento intenso de camiones en las horas previas a la vigencia del arancel del 100 % en un intento por evitar los costos excesivos.
Juan Carlos Benavides, transportista de la región, advirtió sobre las consecuencias del conflicto: «hasta hoy es el movimiento… se iría todo esto a la quiebra». Por su parte, Julio Erazo, representante de los trabajadores de cambio de divisas en la frontera, manifestó que la crisis ha transformado las festividades laborales en «el día del desempleo, el día del hambre y el día sin trabajo».
Tensiones políticas de fondo
Más allá de los aranceles, la relación diplomática se ha visto afectada por incidentes de seguridad y cruces de declaraciones. A inicios de marzo, se registró un bombardeo ecuatoriano contra campamentos de bandas criminales en la frontera; un artefacto cayó en territorio colombiano, aunque «se determinó que había rebotado sin detonar», permitiendo cerrar ese episodio específico.
Sin embargo, el clima político se mantuvo tenso debido a declaraciones del presidente Petro, quien calificó al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas como un «preso político», lo que derivó en acusaciones de Noboa sobre presuntos vínculos del mandatario colombiano con sectores del narcotráfico.
Recientemente, tras acusaciones de Noboa sobre una supuesta incursión guerrillera desde Colombia, el presidente Petro solicitó que su homólogo «deje de creer mentiras» y propuso un encuentro personal en la frontera para «construir la paz».
El ajuste actual al 75 % en la tasa de seguridad se produce en este contexto de intentos de diálogo, mientras los gremios empresariales de ambos países mantienen su llamado a que los gobiernos se sienten a negociar para evitar que la «vulnerabilidad económica» paralice definitivamente el intercambio regional.