Fendipetroleos lanza alerta sobre incremento de costos laborales para enfrentar temporada de fin de año

Costo laboral de estaciones de servicio sube 223,2% desde 2015 y dispara alerta gremial

SOMOS UNO UT advierte que la brecha entre el gasto en nómina y el margen regulado ya equivale a $272 por galón.

El gremio SOMOS UNO UT, que representa a los distribuidores minoristas de combustibles líquidos en el país, reveló en su Boletín Estadístico Sectorial 2022-2026 que el costo de sostener una posición de atención continua en las estaciones de servicio se incrementó 223,2% desde abril de 2015, mientras el margen que las remunera solo se actualizó 84,6% en el mismo periodo. La diferencia ya supera los 138 puntos de índice y compromete la continuidad del servicio

¿Cuánto subió el costo laboral de las estaciones de servicio en Colombia?

Según el boletín, elaborado con datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) y decretos oficiales de salario mínimo, esa divergencia equivale, traducida a la unidad en que se expresa la remuneración del distribuidor minorista, «a $272 por galón —el 23,6 % del margen vigente de $1.155 por galón—, con un rango que va de $210 a $510 por galón según la tipología de la estación de servicio«. El costo de la posición continua subió además 53,5% solo entre julio de 2024 y julio de 2026, un salto reciente y pronunciado.

El análsis identifica cuatro hitos normativos concurrentes entre diciembre de 2025 y julio de 2026 como los responsables directos de esa aceleración: el alza del salario mínimo en 23%, la ampliación de la franja nocturna, la elevación al 90% del recargo por trabajo en día de descanso obligatorio y la entrada en vigor de la jornada de 42 horas semanales. Ninguno de estos cambios, precisa el gremio, es reversible por decisión del empresario.

Salario mínimo, jornada de 42 horas y recargo nocturno: qué pesa más en la nómina

El boletín descompone el alza del 53,5% en tres efectos multiplicativos: el salario mínimo aporta 34,7 puntos, la reducción del divisor por la jornada de 42 horas aporta 9,5 puntos y la recomposición de los recargos, que incorpora la ampliación de la franja nocturna, suma 4,1 puntos. El gasto de personal, según el documento CREG-904 002 de 2023, representa entre 56% y 80% del componente de Administración, Operación y Mantenimiento (AOM), con un promedio ponderado de 75,8%.

Frente a ese panorama de costos, el gremio recuerda que una empresa que enfrenta un incremento estructural «dispone, ordinariamente, de tres (3) vías de ajuste: trasladarlo al precio del consumidor final, reducir el volumen o la calidad de lo que produce, o absorberlo con cargo a su rentabilidad«. Con el precio máximo regulado cerrando la primera vía y el margen indexado limitando la tercera, el ajuste tiende a concentrarse en la segunda: la disponibilidad y calidad del servicio.

¿Qué riesgos enfrenta el abastecimiento de combustible en Colombia?

El boletín anticipa que ese ajuste podría traducirse en «menos horas de atención, menos personal por isla y menor mantenimiento, con mayor intensidad en las Estaciones de servicio pequeñas y en la ruralidad«. Las tipologías I y II, que concentran 2.522 de las 5.057 estaciones caracterizadas por la Creg,la mitad del universo, enfrentan el factor de cobertura más desfavorable, y en municipios con una única estación, su cierre significaría directamente la desaparición del abastecimiento.

No todo el panorama es de alerta. Entre 2022 y 2025, el sector generó 15,4 mil empleos adicionales, según cifras de la Gran Encuesta Integrada de Hogares del Dane, y redujo su informalidad laboral de 28,7% a 21,4%, muy por debajo del 54,7% nacional. Los isleros, el eslabón de mayor peso en la nómina, pasaron de 26,8 mil a 37,1 mil trabajadores, con una caída de informalidad de 30,1% a 18,2% y un ingreso real que creció 25,3%, hasta $981 mil mensuales.

Ese avance, sin embargo, se midió antes de que entraran en vigor los cuatro cambios normativos que elevaron el costo laboral. El gremio insiste en que su preocupación «no es la rentabilidad de un negocio privado, sino el deterioro previsible en la prestación de un servicio público«, pues la distribución de combustibles garantiza «la movilidad de todos los colombianos, de la circulación de sus alimentos, de sus medicamentos y de sus mercancías«. 

Por ello, SOMOS UNO UT pidió a la Creg revaluar el régimen de precio máximo y considerar este análisis dentro del cálculo del margen de comercialización, sin dejar de señalar que la integración vertical de la cadena sigue siendo, a su juicio, el principal problema estructural del sector.