
Gobierno remueve biblioteca histórica de la Cancillería para recuperar antigua capilla y celebrar misas: hay polémica en San Carlos
Hay preocupación por las condiciones en las que está siendo retirada y por la falta de claridad sobre su nuevo destino.
Personal de servicios generales de la Cancillería empacó y retiró en cajas colecciones históricas de la biblioteca Marco Fidel Suárez, un espacio ubicado en una antigua capilla que adquirió el Ministerio para resguardar el acervo documental de las relaciones exteriores de Colombia. La decisión del gobierno del presidente Abelardo De La Espriella es recuperar ese espacio para su función original: la celebración de misas.
La biblioteca, administrada por la Academia Diplomática, se cerró hace cinco semanas de forma temporal mientras se adelantaba una etapa de trabajo técnico dedicado a catalogar el material. Fuentes al interior de la entidad señalaron que la secretaria general de la Cancillería, Gina Paola González Grau, ordenó retirar la biblioteca de ese espacio y trasladarla a otro inmueble. Hay más de 21.000 libros catalogados.
La discusión sobre el uso de este espacio no es nueva. Durante el gobierno de Iván Duque, cuando Marta Lucía Ramírez era canciller, ya se había planteado la posibilidad de recuperar la antigua capilla. En ese momento, la Cancillería optó por una solución que permitiera la convivencia de los dos usos e invirtió en la compra de anaqueles móviles que facilitaran el desplazamiento de los libros y despejaran la nave central del recinto, que también puede funcionar como auditorio. No obstante, esa alternativa no habría convencido a la actual secretaria general, quien, según pudo conocer este diario, busca retirar definitivamente la biblioteca del lugar.
Ahora bien, su reubicación no sería sencilla. Una de las alternativas es trasladarla al inmueble que actualmente ocupa la Academia Diplomática, una pequeña edificación contigua al Palacio de San Carlos que quedaría desocupada en los próximos meses, cuando la institución se mude a su nueva sede. Sin embargo, esta opción también plantea dificultades: la ARL habría determinado que el edificio no reúne las condiciones para funcionar como aulas u oficinas, debido, entre otros factores, a problemas de humedad y falta de iluminación. Estas condiciones tampoco serían adecuadas para la conservación de libros y documentos históricos. A esto se suma que la nueva sede de la Academia Diplomática no tendría espacios disponibles para albergar la colección, pues sus instalaciones estarán destinadas a las aulas y oficinas de la institución.
Además de que todavía no hay claridad sobre cuál será su destino, hay preocupación por las condiciones en las que se manipularán y conservarán los libros, varios de los cuales tienen valor patrimonial, así como la nutrida colección cartográfica que hace parte de la biblioteca. En redes sociales circularon imágenes del retiro de los libros en cajas, algunas de las cuales habrían sido manipuladas bajo la lluvia y posteriormente cargadas en la bodega de un camión.
«¿Cierre temporal o clausura definitiva de la biblioteca de Cancillería? No se observa en el trasteo de cajas de cartón bajo la lluvia manejo técnico alguno del archivo histórico de nuestra política exterior«, comentó la exembajadora Arlene Tickner en X.
La colección patrimonial resguarda obras de derecho, filosofía, historia, política internacional, tratados limítrofes, conferencias panamericanas y memorias de relaciones exteriores, así como piezas únicas que ilustran momentos clave de la construcción del Estado y de la diplomacia colombiana.
De todas formas, la biblioteca Marco Fidel Suárez no es únicamente un repositorio de libros y documentos históricos. De acuerdo con la propia Cancillería, constituye un referente para la investigación y el fortalecimiento del conocimiento en materia de relaciones internacionales, diplomacia y política exterior, al ofrecer recursos bibliográficos de alto valor académico. Además de servir como espacio de consulta para la ciudadanía, está concebida como un escenario para el desarrollo de actividades culturales y académicas de la Cancillería y la Academia Diplomática, así como para la realización de eventos institucionales y externos.