Reporta el Banco de la Republica que en mayo ingresaron a Colombia US$1.189 millones en remesas.

Cada día llegan a Colombia US$38 millones en remesas desde el exterior

En mayo pasado se cumplieron dos años en los que dichos recursos no bajan de los US$1.000 millones mensuales.

Las remesas continúan consolidándose como una de las principales fuentes de divisas pues entre enero y mayo, llegaron US$5.638 millones, cifra que representa un crecimiento de 5,9% frente a los US$5.325 millones registrados en el mismo período de 2025, según las cifras del Banco de la República.

Aunque el ritmo de crecimiento fue más moderado que el observado durante los últimos dos años, el comportamiento confirma que los giros familiares mantienen una tendencia estructuralmente sólida y siguen desempeñando un papel determinante en el consumo de millones de hogares, especialmente en un contexto de menor dinamismo de otras fuentes de ingreso de divisas.

Mayo volvió a mostrar un comportamiento favorable. Durante ese mes ingresaron US$1.189 millones en remesas, frente a US$1.096 millones de mayo de 2025, lo que representa un incremento cercano al 8,5% anual. Se trata además del segundo mayor monto mensual registrado en lo corrido del año, únicamente superado por marzo y también se convirtió en el mes número 24 con ingresos por encima de los US$1.000 millones.

El comportamiento mensual evidencia una relativa estabilidad de los flujos enviados por los colombianos en el exterior. Después de iniciar el año con US$1.020 millones en enero, las remesas superaron nuevamente la barrera de los US$1.100 millones en febrero y abril, alcanzaron un máximo de US$1.226 millones en marzo y se mantuvieron elevadas en mayo con US$1.189 millones.

Si se compara con 2024, el crecimiento resulta aún más significativo. En mayo de ese año el país recibió US$960 millones, lo que significa que en apenas dos años el ingreso mensual de remesas aumentó cerca de 24%, reflejando tanto el fortalecimiento del mercado laboral de los colombianos en el exterior como el incremento del número de migrantes.

Además, al hacer un desglose de las cifras, se observa que cada día llegan a Colombia US$38 millones.

Las estadísticas muestran que las remesas ya dejaron de ser un fenómeno coyuntural para convertirse en un componente permanente del sector externo colombiano. Desde mediados de 2024 prácticamente todos los meses registran ingresos superiores a los US$1.000 millones, un nivel que hace pocos años era excepcional.

Este desempeño cobra mayor relevancia al compararlo con otras variables de la balanza cambiaria. Mientras la inversión extranjera directa ha mostrado una desaceleración durante 2026 y los flujos de inversión de portafolio continúan registrando salidas de capital, las remesas mantienen una trayectoria ascendente y contribuyen a compensar parcialmente esas menores entradas de divisas.

El aumento de los giros familiares también ayuda a sostener el consumo privado, especialmente en regiones con alta dependencia de estos recursos. Buena parte de las remesas se destina a cubrir gastos de alimentación, educación, salud, vivienda y pago de obligaciones financieras, lo que termina impulsando la demanda interna.

Otro aspecto relevante es la estabilidad que muestran estos flujos frente a otros ingresos externos. Mientras las exportaciones, la inversión extranjera y los movimientos de capital suelen verse afectados por la volatilidad de los mercados internacionales, las remesas presentan un comportamiento mucho más constante, debido a que responden principalmente a decisiones familiares y no exclusivamente a condiciones financieras.

El crecimiento de las remesas también refleja la transformación del fenómeno migratorio colombiano. El aumento del número de connacionales que trabajan en Estados Unidos, España, Canadá, Reino Unido y otros países continúa ampliando la base de personas que envían recursos regularmente a sus familias en Colombia.

Desde la perspectiva macroeconómica, este flujo permanente de dólares contribuye además a fortalecer la oferta de divisas en el mercado cambiario. Esa mayor disponibilidad de moneda extranjera puede ayudar a moderar presiones alcistas sobre la tasa de cambio, especialmente en períodos de incertidumbre financiera internacional.

Impulsan la vivienda

De acuerdo con Asobancaria, los recursos enviados se están convirtiendo en una fuente potencial de ahorro, inversión y adquisición de vivienda.

Sin embargo, los analistas advierten que el creciente peso de las remesas también evidencia una mayor dependencia de la economía colombiana frente al comportamiento del empleo en los países desarrollados. Una eventual desaceleración económica en Estados Unidos o Europa podría traducirse en menores envíos hacia Colombia.

Las cifras del Banco de la República muestran además que el promedio mensual de remesas durante los primeros cinco meses de 2026 se ubicó alrededor de US$1.128 millones, superior al promedio observado durante igual período de 2025. Este comportamiento sugiere que, de mantenerse la tendencia actual, 2026 podría convertirse en un nuevo año récord para el ingreso de estos recursos.

La evolución de las remesas también abre oportunidades para profundizar la inclusión financiera. Cada vez más entidades bancarias y constructoras desarrollan productos dirigidos a colombianos residentes en el exterior, aprovechando estos ingresos como respaldo para créditos hipotecarios, ahorro e inversión, lo que permite transformar parte de esos recursos en patrimonio de largo plazo.

En conjunto, los resultados de los primeros cinco meses del año ratifican que las remesas siguen siendo uno de los pilares de la economía colombiana. Con US$5.638 millones recibidos entre enero y mayo y un crecimiento anual de 5,9%, estos recursos no solo fortalecen el ingreso de millones de hogares, sino que también contribuyen a la estabilidad del sector externo y compensan parcialmente la menor dinámica que registran otras fuentes tradicionales de divisas, como la inversión extranjera.

Más efectos positivos

De acuerdo con el centro de pensamiento Anif, los efectos de las remesas van desde el financiamiento externo del país hasta el sostenimiento directo del consumo de los hogares.

Su capacidad de mantenerse por encima de US$1.000 millones mensuales durante casi dos años, incluso en medio de un entorno económico global menos favorable, pone en evidencia la capacidad de sostenimiento de este flujo de ingresos. Pero el escenario favorable está expuesto a su posible desaceleración. 

Por un lado,  el crecimiento de las remesas en dólares ya mostró señales de moderación y la  apreciación del peso (14,8% en promedio en 2026) reduce el equivalente en moneda local de los giros recibidos.

A esto se agregan factores como eventuales cambios en la  política migratoria de Estados Unidos y la evolución del mercado laboral en los países emisores.